La intolerancia.

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Un nuevo ataque contra la libertad de expresión se ha producido el 14 de Febrero (día de San Valentín) en Copenhague. El ataque se ha producido contra los asistentes a un debate sobre el arte, la libertad de expresión y la blasfemia, en el que estaba el Embajador de Francia, dibujantes de caricaturas y una representante de Femen entre otros. Como resultado, un murrto y varios heridos.
Este atentado se produce cinco semanas después de los ataques en París a la sede del semanario satirico Charlie Hebdo y a un supermercado judío que costó 17 muertos.
Es lamentable la intolerancia que se extiende dentro de una parte del Islam. Y esto es algo que tienen que solucionar desde dentro los musulmanes moderados. No hay otra opción realmente válida ya que una intervención exterior la verian como una yihad.
Como se añora la brillantez que el Islam poseía siglos atrás.

¡ No a la intolerancia! 

¡Si a la libertad de expresión!

Yo también soy Charlie Hebdo.

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José Luis Sampedro.

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joseluissampedro

Nacido en Barcelona en 1917, este novelista, poeta, humanista y economista es miembro de la Real Academia española desde 1990.

Aboga por una economía “más humana, más solidaria”, capaz de contribuir a desarrollar la dignidad de los pueblos.

Posee la SABIDURÍA que el Tiempo da a los que saben observar.

MERECE SER LEÍDO Y ESCUCHADO.

PUEDES EMPEZAR AQUÍ   Ver video en YouTube.

La voz de la conciencia del pueblo.

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Lee el manifiesto de Democracia Real Ya y seguro que te sientes identificado con el contenido de los párrafos y las ideas subyacentes.

”¡Democracia

 

Origen : Página web: http://www.democraciarealya.es/?page_id=88

Contenido :

Manifiesto

Te invitamos a que suscribas el manifiesto con tu firma: podrás introducirla en el formulario situado al final del mismo.

MANIFIESTO “DEMOCRACIA REAL YA”:

Somos personas normales y corrientes. Somos como tú: gente que se levanta por las mañanas para estudiar, para trabajar o para buscar trabajo, gente que tiene familia y amigos. Gente que trabaja duro todos los días para vivir y dar un futuro mejor a los que nos rodean.

Unos nos consideramos más progresistas, otros más conservadores. Unos creyentes, otros no. Unos tenemos ideologías bien definidas, otros nos consideramos apolíticos… Pero todos estamos preocupados e indignados por el panorama político, económico y social que vemos a nuestro alrededor. Por la corrupción de los políticos, empresarios, banqueros… Por la indefensión del ciudadano de a pie.

Esta situación nos hace daño a todos diariamente. Pero si todos nos unimos, podemos cambiarla. Es hora de ponerse en movimiento, hora de construir entre todos una sociedad mejor. Por ello sostenemos firmemente lo siguiente:

  • Las prioridades de toda sociedad avanzada han de ser la igualdad, el progreso, la solidaridad, el libre acceso a la cultura, la sostenibilidad ecológica y el desarrollo, el bienestar y la felicidad de las personas.
  • Existen unos derechos básicos que deberían estar cubiertos en estas sociedades: derecho a la vivienda, al trabajo, a la cultura, a la salud, a la educación, a la participación política, al libre desarrollo personal, y derecho al consumo de los bienes necesarios para una vida sana y feliz.
  • El actual funcionamiento de nuestro sistema económico y gubernamental no atiende a estas prioridades y es un obstáculo para el progreso de la humanidad.
  • La democracia parte del pueblo (demos=pueblo; cracia=gobierno) así que el gobierno debe ser del pueblo. Sin embargo, en este país la mayor parte de la clase política ni siquiera nos escucha. Sus funciones deberían ser la de llevar nuestra voz a las instituciones, facilitando la participación política ciudadana mediante cauces directos y procurando el mayor beneficio para el grueso de la sociedad, no la de enriquecerse y medrar a nuestra costa, atendiendo tan sólo a los dictados de los grandes poderes económicos y aferrándose al poder a través de una dictadura partitocrática encabezada por las inamovibles siglas del PPSOE.
  • El ansia y acumulación de poder en unos pocos genera desigualdad, crispación e injusticia, lo cual conduce a la violencia, que rechazamos. El obsoleto y antinatural modelo económico vigente bloquea la maquinaria social en una espiral que se consume a sí misma enriqueciendo a unos pocos y sumiendo en la pobreza y la escasez al resto. Hasta el colapso.
  • La voluntad y fin del sistema es la acumulación de dinero, primándola por encima de la eficacia y el bienestar de la sociedad. Despilfarrando recursos, destruyendo el planeta, generando desempleo y consumidores infelices.
  • Los ciudadanos formamos parte del engranaje de una máquina destinada a enriquecer a una minoría que no sabe ni de nuestras necesidades. Somos anónimos, pero sin nosotros nada de esto existiría, pues nosotros movemos el mundo.
  • Si como sociedad aprendemos a no fiar nuestro futuro a una abstracta rentabilidad económica que nunca redunda en beneficio de la mayoría, podremos eliminar los abusos y carencias que todos sufrimos.
  • Es necesaria una Revolución Ética. Hemos puesto el dinero por encima del Ser Humano y tenemos que ponerlo a nuestro servicio. Somos personas, no productos del mercado. No soy sólo lo que compro, por qué lo compro y a quién se lo compro.

     

    LA HISTORIA DE LAS COSAS.

     

    Por todo lo anterior, estoy indignado.

    Creo que puedo cambiarlo.

    Creo que puedo ayudar.

    Sé que unidos podemos.

    Sal con nosotros. Es tu derecho.

    Ciudadanos que han suscrito el manifiesto: 65385

    Si deseas firmar el manifiesto puedes hacerlo en la página oficial de Democracia Real Ya.

    PROPUESTAS:

    Estas son algunas de las medidas que, en cuanto ciudadanos, consideramos esenciales para la regeneración de nuestro sistema político y económico. ¡Opina sobre las mismas y propón las tuyas en el foro!

    1. ELIMINACIÓN DE LOS PRIVILEGIOS DE LA CLASE POLÍTICA:

  • Control estricto del absentismo de los cargos electos en sus respectivos puestos. Sanciones específicas por dejación de funciones.
  • Supresión de los privilegios en el pago de impuestos, los años de cotización y el monto de las pensiones. Equiparación del salario de los representantes electos al salario medio español más las dietas necesarias indispensables para el ejercicio de sus funciones.
  • Eliminación de la inmunidad asociada al cargo. Imprescriptibilidad de los delitos de corrupción.
  • Publicación obligatoria del patrimonio de todos los cargos públicos.
  • Reducción de los cargos de libre designación.

  • 2. CONTRA EL DESEMPLEO:

  • Reparto del trabajo fomentando las reducciones de jornada y la conciliación laboral hasta acabar con el desempleo estructural (es decir, hasta que el desempleo descienda por debajo del 5%).
  • Jubilación a los 65 y ningún aumento de la edad de jubilación hasta acabar con el desempleo juvenil.
  • Bonificaciones para aquellas empresas con menos de un 10% de contratación temporal.
  • Seguridad en el empleo: imposibilidad de despidos colectivos o por causas objetivas en las grandes empresas mientras haya beneficios, fiscalización a las grandes empresas para asegurar que no cubren con trabajadores temporales empleos que podrían ser fijos.
  • Restablecimiento del subsidio de 426€ para todos los parados de larga duración.

    3. DERECHO A LA VIVIENDA:

  • Expropiación por el Estado de las viviendas construidas en stock que no se han vendido para colocarlas en el mercado en régimen de alquiler protegido.
  • Ayudas al alquiler para jóvenes y todas aquellas personas de bajos recursos.
  • Que se permita la dación en pago de las viviendas para cancelar las hipotecas.

  • 4. SERVICIOS PÚBLICOS DE CALIDAD:

  • Supresión de gastos inútiles en las Administraciones Públicas y establecimiento de un control independiente de presupuestos y gastos.
  • Contratación de personal sanitario hasta acabar con las listas de espera.
  • Contratación de profesorado para garantizar la ratio de alumnos por aula, los grupos de desdoble y los grupos de apoyo.
  • Reducción del coste de matrícula en toda la educación universitaria, equiparando el precio de los posgrados al de los grados.
  • Financiación pública de la investigación para garantizar su independencia.
  • Transporte público barato, de calidad y ecológicamente sostenible: restablecimiento de los trenes que se están sustituyendo por el AVE con los precios originarios, abaratamiento de los abonos de transporte, restricción del tráfico rodado privado en el centro de las ciudades, construcción de carriles bici.
  • Recursos sociales locales: aplicación efectiva de la Ley de Dependencia, redes de cuidadores locales municipales, servicios locales de mediación y tutelaje.

  • 5. CONTROL DE LAS ENTIDADES BANCARIAS:

  • Prohibición de cualquier tipo de rescate o inyección de capital a entidades bancarias: aquellas entidades en dificultades deben quebrar o ser nacionalizadas para constituir una banca pública bajo control social.
  • Elevación de los impuestos a la banca de manera directamente proporcional al gasto social ocasionado por la crisis generada por su mala gestión.
  • Devolución a las arcas públicas por parte de los bancos de todo capital público aportado.
  • Prohibición de inversión de bancos españoles en paraísos fiscales.
  • Regulación de sanciones a los movimientos especulativos y a la mala praxis bancaria.

  • 6. FISCALIDAD:

  • Aumento del tipo impositivo a las grandes fortunas y entidades bancarias.
  • Eliminación de las SICAV.
  • Recuperación del Impuesto sobre el Patrimonio.
  • Control real y efectivo del fraude fiscal y de la fuga de capitales a paraísos fiscales.
  • Promoción a nivel internacional de la adopción de una tasa a las transacciones internacionales (tasa Tobin).

  • 7. LIBERTADES CIUDADANAS Y DEMOCRACIA PARTICIPATIVA:

  • No al control de internet. Abolición de la Ley Sinde.
  • Protección de la libertad de información y del periodismo de investigación.
  • Referéndums obligatorios y vinculantes para las cuestiones de gran calado que modifican las condiciones de vida de los ciudadanos.
  • Referéndums obligatorios para toda introducción de medidas dictadas desde la Unión Europea.
  • Modificación de la Ley Electoral para garantizar un sistema auténticamente representativo y proporcional que no discrimine a ninguna fuerza política ni voluntad social, donde el voto en blanco y el voto nulo también tengan su representación en el legislativo.
  • Independencia del Poder Judicial: reforma de la figura del Ministerio Fiscal para garantizar su independencia, no al nombramiento de miembros del Tribunal Constitucional y del Consejo General del Poder Judicial por parte del Poder Ejecutivo.
  • Establecimiento de mecanismos efectivos que garanticen la democracia interna en los partidos políticos.

  • 8. REDUCCIÓN DEL GASTO MILITAR

    Difúndelo. Gracias

  • Teoría liberal.

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    Por Daniel Rodríguez Herrera

    Filosofía y ética

    Toda ideología se puede dividir en dos partes bien diferenciadas. La primera seria la de las ideas esenciales, que no cambian ni se alteran con el tiempo. La segunda serían las ideas accesorias, que emanan de las primeras y que resultan del intento de aplicación de aquellas a la realidad del momento. Éstas últimas pueden y deben cambiar, incluso desaparecer. Sin embargo, sin una base fundamental invariable es difícil que unas ideas permanezcan a lo largo del tiempo. En estos tres artículos escritos a modo de editorial me gustaría divulgar las ideas básicas del liberalismo.
    Actualmente, los rivales y enemigos del liberalismo le ponen prefijos y lo intentan reducir a lo meramente económico. Sin embargo, el pensamiento liberal es mucho más rico y más amplio. Muchos de sus ideales han logrado imponerse como bases de la civilización occidental. Ese logro, sin embargo, permite que a menudo se den esas libertades y derechos por garantizados, proponiendo y practicando políticas e ideas que resultan incompatibles con ellos. Es, por tanto, tan necesario como siempre recordar qué es el liberalismo.

    Ética
    El ser humano no se conoce de otra forma que no sea la individual. No existe algo así como “el hombre colectivo”. Por ello, el liberalismo dirige toda su atención al individuo. El principio ético fundamental por el que se mueve un liberal es el concepto de libertad individual. Dando al hombre la libertad para dirigir sus asuntos nunca se llega a la igualdad de resultados, pero en esa disyuntiva los liberales preferimos la libertad.
    Pero, ¿qué es la libertad? Tomando la famosa definición de Berlín, se puede estudiar desde dos perspectivas. La libertad negativa consistiría en la ausencia de obstáculos externos que impidan al individuo llevar a cabo sus propias decisiones. La positiva, por otro lado, en que la persona pueda disponer de la posibilidad de hacer con su vida cuanto desee. En el primer caso, se incide en la limitación del poder y en el imperio de la ley para evitar esas trabas. En el segundo, el poder se utiliza para proporcionar a cada persona aquello que necesite para realizarse. No es casi necesario indicar que los liberales preferimos decantarnos por la primera definición.
    Un liberal no pretende cambiar al ser humano. El hombre es como es, con sus virtudes y sus defectos y, especialmente, con su egocentrismo a cuestas. Tenemos una visión restringida del mismo, por lo que no creemos que pueda crearse un hombre nuevo, y menos por medio de la coacción estatal. No es real, por tanto, el mito del “buen salvaje”, corrompido moralmente por costumbres e instituciones que destruyen su virtud primigenia.
    Los hombres son como son, con una sociedad o con otra. Sin embargo, es posible aprovechar tanto sus virtudes como sus defectos en beneficio de la sociedad. Los actos de los hombres siempre buscan un resultado intencionado, pero a su vez provocan hechos no surgidos de ningún propósito consciente. Los hombres, buscando su propio beneficio, consiguen a menudo mejorar las condiciones de vida de sus semejantes. Ese es el principio en el que se basa el libre mercado.
    Esto no quiere decir que el liberal no tenga valores, sino sencillamente que esta ideología no los impone. No pretende ser una cosmovisión totalizadora, que explique todos y cada uno de los hechos que suceden en el mundo, ni pretende imponer cada detalle de la vida de aquellos que se declaran liberales. Sin embargo, es cierto que entre ellos predomina una mezcla de tolerancia y de seguimiento personal de los valores que se han demostrado más útiles para las personas y las sociedades democráticas que éstas han fundado. En general, los más tradicionales, la familia, el trabajo bien hecho, la lealtad, el compromiso, la fidelidad, etc..

    Epistemología
    Las concepciones relativas al conocimiento también son restringidas. El conocimiento y la razón individual son insuficientes para tomar decisiones que afecten a toda la sociedad. Si, en muchas ocasiones, somos incapaces incluso de resolver nuestros problemas personales, ¿cómo vamos a pensar que podemos arreglar la vida de los demás con la pobre herramienta de nuestro intelecto?
    Pero tampoco nos confundamos: un liberal confía en la razón, pero es también consciente de cuales son sus límites. Por eso, resulta absurda la pretensión de cambiar al hombre para que funcionen utópicos sistemas científicos de ordenar la sociedad. Como mucho, pretenderemos cambiar el Estado para que éste se amolde mejor a la naturaleza cambiante y compleja del hombre y sus sociedades. Hayek pensaba que existe una relación profunda entre la visión epistemológica de cada persona y sus ideas políticas. Es decir, no podemos decir si somos liberales por no confiar en el racionalismo constructivista o, por el contrario, al huir del constructivismo nos convertimos en liberales.
    La complejidad de la sociedad humana siempre va en aumento, y resulta inabarcable para los intentos de dirigirla y planificarla con la limitada herramienta de la razón y el conocimiento humanos. De hecho, los intentos de hacerlo concentran tanto poder en tan pocos que desembocan periódicamente en crueles tiranías.

    Política

    Bajo el ideal de libertad y la convicción de las limitaciones del ser humano, la base de todo sistema político debe ser el respeto a esa libertad individual y la garantía de la igualdad de todos ante la ley.
    Más allá de este punto, el poder empieza a tornarse en abuso y en ruptura con estos principios básicos. ¿Cómo es posible hablar de libertad cuando cientos de regulaciones y leyes obstaculizan el más inocente de los propósitos? ¿Cómo es posible hablar de igualdad ante la ley cuando dependiendo de nuestro sexo, ingresos, lengua, trabajo, etc., los poderes públicos nos tratan de forma distinta?
    Siendo conscientes de la necesidad de ceder parte de nuestra libertad para garantizar una convivencia pacífica y fructífera, el liberal cree en el monopolio de la violencia por parte del Estado, en unas leyes claras, sencillas y comprensibles, en un ejército capaz de defender las libertades de agresiones externas, en una justicia rápida y lo menos arbitraria posible y en las garantías para que todos los ciudadanos aptos dispongan de un mínimo de recursos que les permitan competir en la sociedad.
    Tocqueville señalaba que gran parte de las personas se debatían entre la necesidad de libertad y la comodidad de ser dirigidos en sus vidas. Por eso muchos se conforman con elegir a sus esclavizadores cada cierto tiempo. Eso no es suficiente para un liberal. Un ser humano puede llegar a ser más libre sin elegir a sus líderes si se respetan sus derechos a la vida y a la propiedad que en una democracia donde sólo escoge el encargado de robarle el fruto de su trabajo. Sin embargo, un sistema así es difícil que ser perpetúe. O se dejan de respetar los derechos o se llega a la democracia.
    Pero democracias existen muchas y no todas son liberales. Es necesario que los poderes sean controlados y reducidos para que no esclavicen a los ciudadanos. Aunque no hay sistema perfecto, pues las personas no son perfectas, hay algunos mecanismos que permiten reducir los problemas asociados al poder. De ellos, el más importante es la separación de poderes.
    En un estado, los tres poderes que nos gobiernan son el legislativo, el ejecutivo y el judicial. Una democracia verdaderamente completa debe mantener estos poderes separados. Los representantes de cada uno de ellos deben ser elegidos por cauces distintos y la relación entre los mismos debe limitarse a funciones de control. Porque la concentración de dos o más poderes nos lleva a la tiranía, como bien señaló Montesquieu.
    Pero, ¿puede una democracia, aún asentada sobre esas bases, realizar cualquier cosa que el pueblo vote mayoritariamente? Muchos piensan que sí, pero resulta evidente que, por ejemplo, una votación pidiendo el exterminio de los judíos no es admisible por mucho apoyo popular que le sustente. Por esta razón, debe existir una constitución, escrita o legada por la tradición, con los principios fundamentales de un pueblo que ninguna mayoría pueda destruir.

    Economía

    Sin duda, las mayores críticas al liberalismo se centran en el liberalismo económico, también llamado capitalismo, acusado de cruel e injusto. Sin embargo, el capitalismo es una consecuencia lógica de la libertad individual. Y, al contrario que el socialismo, la teoría económica liberal no se basa en una creación de un fantástico sistema creado a partir de la nada. Se basa en la observación de las causas de la riqueza.
    Hazlitt dividió las instituciones básicas de la economía capitalista en cinco, fuertemente relacionadas: propiedad privada, mercados libres, competencia, división de trabajo y cooperación social. Vamos a estudiarlas una a una, y ver su mutua dependencia.
    Sin propiedad no puede haber libertad individual, pues coloca al colectivo que posee ese derecho (el Estado, la comunidad local) en posición de ejercer la mayor de las coacciones: el hambre. No es, tampoco, ninguna institución artificial, pues está imbuida en los instintos de buena parte de los mamíferos, nosotros incluidos. Además, es el mayor incentivo que existe para trabajar, como bien se ha encargado de demostrar el propio régimen soviético.
    El libre mercado no es más que la libertad de cada uno de disponer e intercambiar como mejor desee su propiedad privada. Es inseparable de la propiedad privada; pues sin poder disponer de lo que es nuestro como mejor deseemos, ¿cómo podemos seguir diciendo que es nuestro? Las personas, escogiendo y consumiendo, forman a través de sus elecciones lo que se ha dado en llamar sistema de precios, que no es más que el resultado de millones de decisiones comerciales individuales.
    En cualquier sistema de libre comercio las preferencias de los consumidores crean la competencia entre los productores. Éstos bajarán los precios y sus propios costes e intentarán aumentar la calidad de su producto, no de servir al público, sino de no ser echado del mercado por él y poder seguir obteniendo un beneficio. Algunos autores parecen considerar esto como una guerra despiadada entre compañías, pero es más aproximado compararlo con una pugna deportiva. De hecho, cuanto más mejora un rival en el mercado, más obliga a sus competidores a mejorar.
    El recurso económico más escaso es siempre el hombre. Y para aprovechar mejor los recursos humanos está la división del trabajo. La mejora tecnológica y la existencia de dinero permiten a cada hombre realizar un trabajo más específico, compartiendo el producto del mismo con los demás, en lugar de dedicarnos todos a hacer de todo. El aumento en la productividad y la riqueza casi siempre puede estudiarse como un aumento de división de trabajo. De este modo, la agricultura y ganadería, casi la única actividad productiva durante la mayor parte de la historia de la humanidad, ahora emplea a una ínfima parte de los trabajadores en un país desarrollado. Esa fuerza de trabajo extra ha ido a parar a la creación de nuevos bienes y servicios que mejoran la vida de sus conciudadanos.
    Por último, e inseparable del anterior, está la cooperación social. Es evidente que la división de trabajo no podría existir sin ella, pues ésta sólo es practicable cuando las personas pueden compartir el fruto de su trabajo. Además, permite que esa cooperación se produzca, no por el desinteresado amor hacia la humanidad que no cabe suponer en toda persona, sino por el propio interés. Esto lo hace más efectivo y realista.
    En este punto, vamos a detenernos sobre el aserto inicial. ¿Es justo este sistema? Las críticas sobre él siempre se han centrado en la idea de que el propietario explota al trabajador y se queda con el producto de su trabajo. Esta idea se basa en el pensamiento de que todos deberían poseer lo mismo, en la igualdad de resultados. No obstante, dicha igualdad es incompatible con la libertad, pues obliga a un ente externo a “reasignar” recursos y repartir riqueza. Esto ataca a la misma base del sistema capitalista, la propiedad privada, y en consecuencia la productividad y la prosperidad que proporciona caen más cuanto mayor sea esa intromisión.Conclusión
    He querido realizar esta introducción al ideario liberal desde un punto de vista ético. No obstante, muchos liberales realizan un enfoque opuesto, juzgando el liberalismo por su eficacia. Visto desde ese punto de vista, podríamos haber comenzado estudiando el sistema económico para terminar examinando los principios éticos, llegando a las mismas conclusiones. Ambas perspectivas son perfectamente complementarias. El libre mercado es éticamente superior a sus alternativas y la libertad individual es eficiente.

    Trata de YouTube – LA NIñA QUE LE DIO UNA LECCIóN A LA ONU

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